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¿Cómo ser un buen emprendedor?
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¿Cómo ser un buen emprendedor?

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Si existe una figura que se ha popularizado en los últimos años es la del emprendedor. Con el entorno laboral cada vez más volátil y peor pagado, con cada vez menos tiempo de duración en los contratos y que el contrato indefinido ya no sea garantía de un trabajo seguro, el emprendimiento se ha convertido en una opción cada vez más interesante.

Por supuesto, esa situación social de crisis e inseguridad no es el único motivo que lleva a una persona a ser emprendedora. Ni mucho menos. Existen tantos tipos de emprendedores como motivaciones pueda tener una persona.

Un error común cuando se emprende por primera vez es no tener en cuenta cuál es la motivación principal que mueve al emprendedor a lanzarse a su proyecto. Es necesario ser consciente de las características de cada tipo de emprendedor y que éstos se formen al inicio para comenzar su camino con buen pie.

Internet es la herramienta perfecta para conseguir formación e ideas que ayuden a concienciar al emprendedor de todo lo que va a necesitar aprender para que su proyecto salga bien. Recordemos que 8 de cada 10 empresas fracasan durante sus primeros años, cuanto más preparado se esté, mejores serán las probabilidades de salvarse.

Por suerte, existe más de un medio de noticias de emprendedores como por ejemplo Emprenspain o Entrepreneur, dos buenos portales que se especializan en este tipo de lectores para mejorar las habilidades que necesitarán tener a lo largo de su carrera.

¿Qué tipos de emprendedores existen?

Si bien el número de clases de emprendedores que existen puede variar ligeramente según cómo se desee agrupar las motivaciones de cada emprendedor o emprendedora, éstos son los principales tipos de emprendedores que hay.

El emprendedor idealista o visionario

Es aquella persona que decide iniciar su negocio movido por ver cumplida una idea concreta. Son emprendedores con ideas nuevas y que buscan hacer un cambio con su trabajo usando su vocación y pasión como guía principal.

Al enfocarse en sus ideas de cómo deben de ser ciertas cosas, es fácil que se abra más de un proyecto al mismo tiempo y la energía se diluya entre demasiados objetivos.

Es habitual que los emprendedores visionarios tengan una alta tolerancia al riesgo, algo que deben tener en cuenta para evitar sobreexponerse sin razón.

El emprendedor por necesidad

Supervivientes natos en toda circunstancia. Habitualmente se deciden a emprender porque no soportan su trabajo actual y el entorno que lo rodea o por necesidades económicas que le fuercen a ello.

Son emprendedores conscientes del esfuerzo y las horas que necesitará el emprendimiento antes de que sea rentable por lo que las largas jornadas del inicio no les cogerá por sorpresa.

El punto fuerte de un emprendedor por necesidad es la visión global y la precaución. Conscientes de que puede salir mal y que necesitan que ese emprendimiento tenga éxito, son excelentes a la hora de evaluar y considerar todo los detalles que sean necesarios.

Con frecuencia enfocan su atención a detectar pequeñas oportunidades que aprovechar y encajan en el perfil de los trabajadores autónomos al tener que estar luchando por nuevos proyectos que puedan beneficiarles.

Poseen una gran valoración del trabajo personal y el esfuerzo como sistema de evaluación y resistencia al desgaste emocional.

 El emprendedor inversionista

Un perfil totalmente diferente. La rentabilidad es el objetivo final de los emprendedores inversionistas, pues no emprenden por necesidad sino porque pueden permitírselo.

Como todo inversionista, es sumamente cauto y calcula el riesgo hasta el más mínimo detalle. Son unos emprendedores que deciden con calma y sin prisa para asegurarse de que su decisión es la más adecuada para sus intereses.

Como contra, su aversión al riesgo y el amor por la seguridad puede hacer que su emprendimiento avance de una manera muy lenta en comparación con el crecimiento que podría tener si aceptase un nivel razonable de riesgos. Pero si lo hace bien, seguirá creciendo igualmente.

El emprendedor analítico

Este tipo de emprendedor se caracteriza por analizar todos los detalles asociados al proyecto. Su punto fuerte es, como su nombre indica, evaluar el emprendimiento desde distintas perspectivas para tener bajo control todos los elementos importantes antes de tomar una decisión.

De esta manera logra detectar las necesidades de su mercado para ofrecerles exactamente lo que están buscando comprar. Además de ello, también son buenos en distintas clases de trabajo gracias a su profundo conocimiento de todo el sector en el que se muevan.

El punto negativo de estos emprendedores es que se pueden llegar a centrar demasiado en los datos y olvidar el lado humano de una empresa.

Tienen que tener cuidado para mantener una comunicación efectiva con los compañeros o trabajadores y esforzarse para comunicar su objetivo de manera que sea entendible para los demás.

El emprendedor oportunista

Un emprendedor que nace y muere con la suerte pero capaz de sacar adelante proyectos que le dejan grandes beneficios si salen bien.

Son especialistas en detectar oportunidades de negocios temporales o que descubren de manera casual. No tienen un plan claro y definido sino que en gran parte se mueven por intuición y descubrir una oportunidad de mercado disponible.

Su punto fuerte es entender lo que el mercado quiere y saber cómo ofrecérselo. Debido a su naturaleza, estos emprendedores que van de oportunidad en oportunidad tienen una gran capacidad de adaptación a cualquier circunstancia.

Como contra, su motivación para aguantar en un proyecto que tarda en ver resultados es mucho menor a la de otros tipos de emprendedores.

El emprendedor profesional o técnico

Estos emprendedores son grandes profesionales y expertos en su campo de trabajo. Con frecuencia llevan años trabajando para una empresa y deciden dar el salto cuando tienen suficiente experiencia para ello.

Los perfiles técnicos son aquellos que logran destacar en su trabajo y ese trabajo no puede ser reemplazado con facilidad por un trabajador que no sea experto. Por ejemplo, abogados especializados en un campo, psicólogos especialistas en parejas, arquitectos… son tan sólo algunas de las profesiones que pueden realizarse como un emprendimiento personal por personas con capacidad técnica para hacerlo.

Su punto fuerte es detectar fallos y errores en el proceso al tiempo que saben cómo optimizar el trabajo. Precisamente gracias a su conocimiento técnico avanzado. Son muy capaces de sacar un proyecto por su propia cuenta.

Como contra, necesitan prestar más atención a las secciones en las que no son técnicos y les falta conocimiento. Es frecuente que se centren en su área y desprecien la importancia del resto de funciones en la empresa para que ésta siga a flote.

Como ves, existen muchas maneras de entender el emprendimiento. Un buen emprendedor será aquel que sepa qué clase de personalidad tiene y conoce sus puntos fuertes y débiles para saber cómo equilibrar todas las áreas funcionales. Por ello, los blogs de emprendedores son una herramienta excelente para conocer mejor cuáles son los aspectos que necesitan atención antes de lanzarse a emprender.

Borja Garcia Fundador de Vigo Marketing, soy autónomo en servicios de diseño web, posicionamiento web, redes sociales y publicidad en diferentes webs  del grupo Don Webmaster

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